Demografía en Transformación
México enfrenta una reconfiguración demográfica sin precedentes, impulsada por el lento crecimiento poblacional, la baja fecundidad y el aumento en la esperanza de vida. La otrora pirámide poblacional se transforma en un obelisco, presentando desafíos y oportunidades para el futuro del país.
El panorama demográfico global experimenta un cambio significativo, y México no es la excepción. Según datos recientes, la población mexicana crece a un ritmo anual del 0.7 por ciento, con una esperanza de vida promedio de 75.8 años y una tasa de fecundidad de 1.8 hijos por mujer. Esta situación ha modificado la estructura por edades de la población, alejándose de la tradicional forma piramidal.
Actualmente, el volumen de personas menores de 11 años representa el 19 por ciento de la población total. La proporción de jóvenes entre 12 y 29 años conforma un amplio 30 por ciento, mientras que el grupo de adultos entre 30 y 59 años constituye la mayoría, cerca del 39 por ciento. Se espera que este último grupo mantenga su predominio durante las próximas tres décadas, lo que representa un bono demográfico, es decir, una oportunidad coyuntural para el crecimiento económico al contar con una mayor proporción de población en edad laboral.
Por otro lado, la proporción de personas mayores de 60 años es actualmente minoritaria, situándose en poco más del 13 por ciento. Sin embargo, se prevé que esta cifra se duplique en los próximos 25 años, lo que implica un acelerado proceso de envejecimiento poblacional. Este cambio demográfico plantea importantes retos en materia de salud, pensiones y servicios sociales, requiriendo políticas públicas adaptadas a las nuevas necesidades de la población.



