Política Comercial en la Mira
En un movimiento que redefine la política comercial estadounidense, el presidente Donald Trump ha impuesto aranceles de importación temporales, argumentando la necesidad de corregir desequilibrios en pagos internacionales y 'reequilibrar' el comercio. Este anuncio, que llega tras un revés judicial a sus políticas previas, plantea interrogantes sobre su viabilidad a largo plazo.
El viernes 20 de febrero, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que establece aranceles de importación temporales, una medida justificada como un esfuerzo para abordar "problemas fundamentales de pagos internacionales" y continuar "reequilibrando" las relaciones comerciales de Estados Unidos. La iniciativa se presenta en un contexto marcado por la reciente intervención de la Corte Suprema, que limitó el alcance de las políticas arancelarias impulsadas por la administración Trump.
La implementación de estos aranceles temporales, con una duración limitada de 150 días, genera dudas sobre la capacidad de sostener una guerra arancelaria global. Según Arturo Porzecanski, economista e investigador en la American University de Washington, la herramienta arancelaria, al ser temporal, podría no ser suficiente para generar cambios significativos en las dinámicas comerciales internacionales. Porzecanski sugiere que la estrategia a corto plazo podría resultar contraproducente, al no ofrecer la estabilidad necesaria para que las empresas reajusten sus cadenas de suministro y adapten sus estrategias a largo plazo.
La pregunta central que surge es si estos aranceles temporales, con su fecha de expiración predefinida, permitirán a la administración Trump alcanzar sus objetivos declarados o si, en cambio, se convertirán en un mero gesto político con efectos limitados en la economía global.



