Madrid se moviliza contra la gentrificación
En una vuelta de tuerca a la tradición, el Entierro de la Sardina en Madrid se transformó en un clamor contra la especulación inmobiliaria y la gentrificación que amenaza la identidad de los barrios. Los madrileños, en lugar de despedir al Carnaval, despidieron a sus barrios.
Madrid vivió un Entierro de la Sardina diferente. La tradicional marcha fúnebre que marca el final del Carnaval fue resignificada este año para denunciar problemas acuciantes que afectan directamente la vida de los vecinos: la especulación inmobiliaria, la proliferación descontrolada de pisos turísticos y la consecuente desaparición del tejido vecinal que da carácter a los barrios de la capital española.
Lo que usualmente es una celebración colorida y burlesca se convirtió en una manifestación silenciosa y cargada de simbolismo. Los participantes, ataviados con ropas de luto, portaron pancartas con mensajes contundentes y ataúdes en miniatura, representando la 'muerte' de sus barrios. La marcha recorrió calles emblemáticas, denunciando la transformación que están sufriendo a manos de intereses económicos que priorizan el beneficio por encima del bienestar de la comunidad. La iniciativa, impulsada por diversas asociaciones vecinales, busca visibilizar la problemática y exigir medidas urgentes a las autoridades para frenar la gentrificación y proteger el derecho a la vivienda.
La protesta pone de manifiesto una creciente preocupación entre los madrileños por la pérdida de identidad de sus barrios, la dificultad de acceso a la vivienda y el desplazamiento de los vecinos de toda la vida. La resignificación del Entierro de la Sardina como acto de denuncia es un claro indicio de la urgencia de abordar estos problemas y buscar soluciones que garanticen un futuro sostenible y equitativo para la ciudad.



