Transporte público en la CDMX
Los 'peseros', microbuses verdes que zigzaguean entre el tráfico de la Ciudad de México, son más que un medio de transporte; son un símbolo de la capital. Tras décadas de servicio, estos vehículos icónicos se encuentran en la cuerda floja, amenazados por la modernización del transporte público.
Durante décadas, los microbuses verdes, popularmente conocidos como 'peseros' o 'micros', han sido un elemento distintivo del paisaje urbano de la Ciudad de México, transportando a millones de personas a lo largo y ancho de la metrópoli. Su historia se remonta a mediados de los años sesenta, cuando los taxis colectivos cobraban un peso por persona para cubrir la ruta de la Diana Cazadora a la Villa de Guadalupe, ganándose así el apodo de 'peseros'. Aquellos vehículos, en su mayoría Ford y Dodge V8, apodados 'lanchas', podían transportar hasta seis pasajeros.
Con el tiempo, las 'combis' Volkswagen T1 Samba reemplazaron a los taxis, ofreciendo mayor capacidad y menor costo de mantenimiento. Sin embargo, el transporte público capitalino experimentó una reestructuración en 1981, cuando el entonces regente del Distrito Federal, Carlos Hank González, revocó las concesiones existentes. El 18 de agosto de ese mismo año, la Presidencia de la República decretó la creación de los Autotransportes Urbanos de Pasajeros, la recordada Ruta 100. Fue en este período cuando los microbuses comenzaron a compartir las calles con los 'peseros' originales.
A pesar de los esfuerzos por modernizar el sistema de transporte público, los 'peseros' han persistido, adaptándose a los cambios y manteniendo su relevancia. Sin embargo, la implementación de nuevos sistemas de transporte, como el Metrobús y el Cablebús, junto con las regulaciones ambientales más estrictas, han puesto en jaque su supervivencia. El futuro de estos emblemáticos vehículos es incierto, pero su legado como parte de la identidad de la Ciudad de México perdurará.



