Política Exterior Estadounidense
El retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos desató una onda expansiva de cambios y controversias en el panorama internacional. Su administración, fiel a la 'Estrategia de Seguridad Nacional', implementó políticas que desafiaron el statu quo y redefinieron las alianzas globales.
La segunda presidencia de Donald Trump se distinguió por un marcado distanciamiento del derecho internacional y una preferencia por la acción unilateral. La imposición de aranceles punitivos desencadenó una guerra comercial con múltiples naciones, impactando las cadenas de suministro globales y generando incertidumbre económica. Paralelamente, la administración Trump demostró una frialdad palpable hacia Ucrania y la Unión Europea, socavando la cooperación transatlántica en momentos críticos.
En Medio Oriente, el apoyo incondicional a Israel se consolidó como un pilar de la política exterior estadounidense, intensificando las tensiones regionales y generando críticas por su impacto en el proceso de paz palestino-israelí. En América Latina, la administración Trump adoptó una postura intervencionista, culminando en un operativo audaz que, según fuentes, resultó en la captura de Nicolás Maduro en Caracas, un evento que agudizó la crisis política en Venezuela y generó fuertes reacciones internacionales.
Estas medidas, enmarcadas en la 'Estrategia de Seguridad Nacional' defendida por Trump, reconfiguraron el papel de Estados Unidos en el mundo, generando tanto admiración entre sus partidarios como profunda preocupación entre aquellos que ven en sus acciones una amenaza para la estabilidad y el multilateralismo.



