Tensiones bilaterales y geopolítica
En un giro diplomático, el gobierno cubano negó categóricamente las afirmaciones del expresidente Donald Trump sobre un supuesto diálogo en curso con Estados Unidos. La negativa se produce en un contexto de creciente apoyo ruso a la isla, reavivando tensiones geopolíticas en la región.
La declaración de un alto funcionario cubano desmintiendo la existencia de conversaciones con la administración estadounidense ha generado sorpresa y controversia. Las afirmaciones de Trump, publicadas originalmente en SinEmbargo MX, contrastan con la postura oficial de La Habana, que insiste en la falta de canales de comunicación activos y sustantivos entre ambos países.
La negativa cubana se enmarca en un panorama internacional marcado por el fortalecimiento de las relaciones con Rusia. El apoyo político y económico de Moscú a la isla ha sido crucial en los últimos años, especialmente ante las dificultades económicas derivadas del embargo estadounidense. Esta cercanía con Rusia añade una nueva dimensión a la relación bilateral con Estados Unidos, complicando aún más cualquier posible acercamiento.
Analistas señalan que la desmentida cubana podría ser una estrategia para mantener una posición de fuerza frente a Washington, especialmente considerando la incertidumbre política en Estados Unidos. La isla busca diversificar sus alianzas internacionales y consolidar su autonomía en un contexto global complejo. El futuro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos permanece incierto, sujeto a los vaivenes de la política interna y los intereses geopolíticos de las potencias mundiales.



