Sector Automotriz Global
Toyota reafirma su dominio global al alcanzar 11.3 millones de vehículos vendidos en 2025, manteniendo su posición como el mayor fabricante automotriz por sexto año consecutivo. Sin embargo, un dato particular ha encendido las alarmas: la escasa participación de los vehículos eléctricos a batería en este éxito, representando apenas el 1.9% del total.
El gigante automotriz Toyota Motor Corp. reportó un crecimiento del 4.6% en sus ventas globales en 2025, impulsado principalmente por la demanda en Estados Unidos y Japón, donde los vehículos híbridos mantienen una fuerte preferencia. Las cifras consolidadas incluyen las ventas de las marcas Toyota y Lexus, así como de Daihatsu, enfocada en autos pequeños, y Hino Motors, especializada en camiones. El auge en Estados Unidos se vio reflejado en un incremento del 14.2% en las exportaciones desde Japón, alcanzando cerca de 615,000 vehículos, con el SUV RAV4 destacando como uno de los modelos más populares. En China, Toyota experimentó un modesto avance del 0.2%, marcando el primer crecimiento en cuatro años. En contraste, Grupo Volkswagen reportó una disminución del 0.5% en sus ventas, quedando por debajo de los 9 millones de vehículos, en un contexto de planes de reducción de costos y fuerte competencia en el mercado chino.
A pesar de los récords de ventas, la baja proporción de vehículos eléctricos a batería (1.9%) dentro del portafolio de Toyota genera preocupación sobre su estrategia a largo plazo en un mercado automotriz cada vez más electrificado. Los vehículos híbridos y de gasolina representaron el 42% de las ventas globales de la compañía como empresa matriz. Este enfoque contrasta con el de BYD, que en 2025 consolidó su liderazgo global y superó a Tesla como el mayor vendedor de vehículos eléctricos, mostrando una apuesta más decidida por la electrificación.
La situación plantea interrogantes sobre la capacidad de Toyota para adaptarse a la creciente demanda de vehículos eléctricos y competir eficazmente en un futuro donde la sostenibilidad y la reducción de emisiones son cada vez más importantes. La compañía enfrenta el desafío de equilibrar su éxito actual con la necesidad de invertir en tecnologías de propulsión alternativas para asegurar su relevancia en el mercado automotriz global.



