Tradición culinaria mexicana
En el vasto universo de la gastronomía mexicana, donde la opulencia de sabores y rellenos es la norma, emerge una joya culinaria singular: los tamales 'tontos'. Estos tamales, desprovistos de relleno, representan una expresión sencilla y profunda de la cocina ancestral, invitando a redescubrir la esencia del maíz.
Durante siglos, los tamales 'tontos' han sido un componente esencial en la dieta de diversas comunidades mexicanas. Su nombre, lejos de ser despectivo, es un apelativo coloquial que describe su simplicidad: una masa de maíz sazonada con manteca o grasa, sal y, en ocasiones, un toque de epazote o chile seco, envuelta en hojas de maíz o plátano y cocida al vapor. Esta preparación, aparentemente modesta, revela la pureza del sabor del maíz, convirtiéndose en un lienzo perfecto para acompañar otros platillos tradicionales.
La carencia de relleno en los tamales 'tontos' no implica una carencia de sabor. Al contrario, su valor reside en su versatilidad. Se sirven comúnmente con una variedad de guisos, como salsa verde o roja, mole con pollo, frijoles de olla, crema o queso fresco. También se disfrutan con bebidas calientes como café de olla o atole. En algunas regiones, se abren y se utilizan como pan, demostrando su adaptabilidad en la mesa mexicana.
La historia de los tamales 'tontos' se entrelaza con la historia de la cocina de aprovechamiento, donde la escasez de ingredientes se transforma en ingenio culinario. Históricamente, se preparaban cuando los ingredientes para el relleno eran limitados o cuando se necesitaba una comida rápida y sustanciosa. Hoy en día, siguen siendo una opción popular, apreciada por su sencillez, su sabor auténtico y su capacidad para complementar una amplia gama de platillos. Los tamales 'tontos' son un testimonio de la riqueza y diversidad de la cocina mexicana, donde la humildad se convierte en un deleite gastronómico.



