Mercado Energético
El mercado del Gas LP en México experimenta un cambio significativo tras la eliminación del tope de precios. La Comisión Nacional de Energía (CNE) dejó sin efecto la metodología que fijaba precios máximos, respondiendo a amparos presentados por permisionarios del sector.
La Comisión Nacional de Energía (CNE) ha dado un giro al mercado del Gas LP en México al publicar un acuerdo en el Diario Oficial de la Federación (DOF) que elimina los precios máximos de este combustible. Esta medida pone fin a la política de control de precios que se había implementado con el objetivo de regular el mercado y proteger a los consumidores. La decisión de la CNE revoca el Acuerdo A/023/2022, emitido originalmente por la extinta Comisión Reguladora de Energía (CRE), el cual establecía la metodología para fijar semanalmente un precio máximo de venta al público.
Según la información divulgada en el DOF, la liberación de precios no fue una determinación discrecional de la autoridad, sino una consecuencia directa de juicios de amparo promovidos por diversos permisionarios del sector. Estos permisionarios lograron obtener sentencias favorables que invalidaron la metodología de fijación de precios. Los amparos se aplican específicamente a las actividades de comercialización y expendio al público en modalidades como bodegas de expendio, estaciones de servicio con fin específico y estaciones de servicio multimodal. En consecuencia, la metodología que establecía los precios máximos ha perdido su validez jurídica y ya no se fijará un precio máximo semanal para estas modalidades de venta.
Pese a la liberación de precios en las modalidades mencionadas, el Gas LP destinado al consumo doméstico, ya sea a través de cilindros portátiles o mediante reparto en pipas para tanques estacionarios, mantendrá un precio máximo regulado. Los cambios entraron en vigor a partir del 21 de enero, marcando una nueva etapa en la comercialización de este combustible en el país. Se espera que la eliminación del tope de precios genere mayor competencia entre los distribuidores y potencialmente beneficie a los consumidores, aunque también plantea interrogantes sobre el impacto en los precios finales.



