Tensiones bilaterales en aumento
Un encuentro inesperado entre el senador estadounidense Marco Rubio y Sandro Castro, nieto del fallecido líder cubano Raúl Castro, ha captado la atención mediática. La reunión, reportada por la prensa estadounidense, ocurre en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y La Habana, intensificadas por las recientes declaraciones de la Casa Blanca.
La controversia surge tras la reiteración de la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sobre la situación en Cuba. Durante una rueda de prensa, Leavitt afirmó que el régimen cubano “está cayendo” y que necesita implementar “cambios drásticos” para transformarse “pronto” en una democracia “libre y próspera”. Estas declaraciones se suman a la postura crítica que la administración estadounidense ha mantenido con respecto al gobierno de la isla.
El encuentro entre Rubio y Castro, cuyo lugar exacto no ha sido revelado, ha provocado diversas reacciones. Algunos analistas sugieren que podría tratarse de un intento de establecer canales de comunicación informales en un momento de alta tensión diplomática. Otros, en cambio, lo interpretan como una estrategia política del senador Rubio para recabar información de primera mano sobre la situación interna en Cuba.
A pesar de las especulaciones, ni la oficina del senador Rubio ni Sandro Castro han emitido declaraciones oficiales sobre el contenido o el propósito de la reunión. El silencio de ambas partes ha alimentado aún más el debate en torno a este inusual encuentro, que se produce en un momento crucial para las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Cuba.



