Tensiones comerciales en la región Andina
La imposición mutua de aranceles entre Colombia y Ecuador ha desatado una escalada de tensión comercial que amenaza con impactar negativamente a ambas economías. La disputa, originada por acusaciones de falta de cooperación en la lucha contra el narcotráfico, ha derivado en medidas proteccionistas que ponen en riesgo el flujo de bienes esenciales.
La controversia se inició cuando Ecuador impuso aranceles del 30% a las importaciones provenientes de Colombia, alegando una insuficiente colaboración en la lucha contra el narcotráfico. En respuesta, el gobierno colombiano replicó con la misma medida arancelaria y, además, suspendió la exportación de energía eléctrica a Ecuador. Esta última decisión agrava aún más la situación para el país vecino, que depende de Colombia para cubrir entre el 8% y el 10% de su demanda energética.
El impacto de estas medidas se siente en ambos lados de la frontera. Colombia, si bien exporta a Ecuador una variedad de productos como plásticos, farmacéuticos, artículos de aseo personal, cosméticos e insecticidas, ve ahora comprometido este flujo comercial. Para Ecuador, la restricción de acceso a estos bienes, considerados vitales para su economía y consumo interno, representa una seria amenaza. Germán Camilo Prieto, exdirector de Integración Económica del Ministerio de Comercio de Colombia, ha analizado en France 24 la complejidad de esta situación y las posibles consecuencias a largo plazo.
Las repercusiones de esta disputa comercial podrían extenderse más allá de lo puramente económico, afectando las relaciones bilaterales y la cooperación regional. El diálogo y la búsqueda de soluciones diplomáticas se presentan como la vía más viable para evitar un mayor deterioro de la situación y restablecer la confianza entre ambos países.



