Crisis humanitaria y esperanza truncada
Huyendo del hambre y la opresión, miles de venezolanos encontraron un frágil refugio en Cúcuta, Colombia. A pesar de las difíciles condiciones de vida y la amenaza constante de grupos armados, el regreso a Venezuela no figura en sus planes, incluso ante la posibilidad de un cambio político.
Cúcuta, ciudad fronteriza con Venezuela, se ha convertido en un punto de encuentro para miles de migrantes venezolanos que buscan escapar de la crisis económica y la represión política en su país. Las historias de hambre y desesperación son comunes entre aquellos que han cruzado la frontera, buscando una oportunidad para reconstruir sus vidas.
Sin embargo, la realidad en Cúcuta no es sencilla. La ciudad enfrenta desafíos como la falta de recursos para atender a la creciente población migrante y la presencia de grupos armados que operan en la zona, generando inseguridad y zozobra. A pesar de estas adversidades, muchos venezolanos han logrado establecerse en la ciudad, trabajando en empleos informales y luchando por sobrevivir.
Aunque la posibilidad de un cambio de gobierno en Venezuela, incluso con la hipotética captura de Nicolás Maduro, podría generar expectativas de un futuro mejor, para muchos migrantes el regreso a su país natal sigue siendo una opción lejana. Las cicatrices del pasado y la incertidumbre sobre el futuro en Venezuela pesan más que la nostalgia, impulsándolos a persistir en su búsqueda de una vida digna en Colombia.



