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"Neoimperialismo", el nuevo desorden mundial

¿Regreso a las esferas de influencia? El 'neoimperialismo' redefine el orden global en 2026

Por Notichairo26 de enero de 2026
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"Neoimperialismo", el nuevo desorden mundial

La reconfiguración del poder global en 2026 plantea desafíos inéditos para la comunidad internacional.

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Geopolítica del Siglo XXI

El panorama internacional de 2026 se caracteriza por una creciente fragmentación y el surgimiento de nuevas áreas de influencia. Analizamos las dinámicas detrás de este 'neoimperialismo' y el papel que juegan líderes como Trump, Xi Jinping y Putin en la reconfiguración del poder global.

El año 2026 ha marcado el inicio de un desorden mundial que amenaza con reconfigurar el mapa geopolítico, dando paso a lo que algunos analistas denominan 'neoimperialismo'. Esta nueva configuración se caracteriza por la consolidación de áreas de influencia bajo el dominio de potencias emergentes y tradicionales, delineando un escenario comparable a los imperios del siglo XXI. La convergencia de políticas nacionalistas y proteccionistas, impulsadas por figuras como Donald Trump, Xi Jinping y Vladimir Putin, ha acelerado esta tendencia, desafiando el orden multilateral establecido tras la Guerra Fría.



Europa y América Latina enfrentan desafíos significativos ante este nuevo paradigma. La Unión Europea, lidiando con divisiones internas y la creciente influencia de actores externos, busca reafirmar su papel como un polo de estabilidad y un defensor del multilateralismo. En América Latina, la fragmentación política y económica la hace vulnerable a la influencia de las nuevas potencias, exigiendo una mayor integración regional y una estrategia coordinada para defender sus intereses en el escenario global. La región se debate entre la búsqueda de alianzas estratégicas y la protección de su soberanía frente a la creciente competencia por recursos y mercados.



Este 'neoimperialismo' no se limita a la esfera política y económica; también se manifiesta en el control de tecnologías clave, la expansión de la influencia cultural y la proyección del poder militar. La competencia por el dominio del ciberespacio y la carrera armamentista en nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y la robótica, son ejemplos de cómo las potencias buscan asegurar su hegemonía en el siglo XXI. La respuesta a este nuevo desorden mundial requiere un análisis profundo de las causas y consecuencias de este fenómeno, así como la formulación de estrategias innovadoras para promover la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible en un mundo cada vez más multipolar.





Fuente: France 24

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