Política energética en el Caribe
En un movimiento que ha generado controversia, México ha suspendido el suministro de petróleo a Cuba. La decisión se produce después de un récord en las exportaciones y en un momento de crecientes tensiones entre la isla y la administración estadounidense.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó la interrupción en el envío de petróleo mexicano a Cuba, suscitando interrogantes sobre las implicaciones geopolíticas de esta acción. La medida se anuncia después de un período de exportaciones sin precedentes hacia la isla, un hecho que había reforzado los lazos energéticos entre ambos países. Sin embargo, el contexto internacional, marcado por las continuas presiones del gobierno de Estados Unidos respecto a la situación en Cuba, añade una capa de complejidad al asunto.
El Gobierno mexicano, a través de Pemex, insiste en que la suspensión responde exclusivamente a decisiones contractuales internas de la empresa estatal. Fuentes oficiales han negado rotundamente que se trate de un cambio en la política exterior o una respuesta a las “presiones externas” ejercidas por Washington. Se subraya que la pausa en las exportaciones es temporal y que se están evaluando nuevas estrategias para optimizar la distribución de los recursos energéticos de México en la región.
La situación ha generado un debate considerable en México, con voces a favor y en contra de la decisión. Mientras algunos sectores aplauden lo que consideran un distanciamiento prudente de un régimen controvertido, otros critican la posible vulneración de acuerdos bilaterales y la percepción de ceder ante las presiones estadounidenses. El impacto económico y social de esta medida en Cuba, así como sus efectos en las relaciones internacionales de México, son aún inciertos y están siendo objeto de análisis.



