Crisis en Irán
Irán ha permanecido incomunicado del mundo por más de 160 horas, sumiendo a sus 90 millones de habitantes en un apagón digital sin precedentes. Este bloqueo informativo coincide con un periodo de creciente agitación social y protestas, exacerbando la tensión entre el gobierno y la población.
La República Islámica de Irán enfrenta una severa crisis interna marcada por la interrupción total del acceso a internet, afectando a la vida cotidiana y al flujo de información dentro y fuera del país. El apagón, que ya supera una semana, se produce en un contexto de protestas, cuyo alcance total aún es difícil de determinar debido a las restricciones impuestas a la comunicación. La incomunicación afecta a más de 90 millones de personas.
Ante la comunidad internacional, Gholamhossein Darzi, representante permanente adjunto de Irán ante la ONU, declaró ante el Consejo de Seguridad que su país responderá de manera “decisiva” y apegada al derecho internacional ante cualquier agresión. La ambigüedad de la declaración deja abierta la interpretación sobre la naturaleza de las amenazas percibidas y las acciones que Irán podría tomar en respuesta.
La situación plantea serias preocupaciones sobre el respeto a los derechos humanos y la libertad de expresión en Irán. Organizaciones internacionales han condenado el apagón de internet, calificándolo como una herramienta de represión y un intento de silenciar la disidencia. El impacto económico y social de la incomunicación total aún está por determinarse, pero se anticipan consecuencias significativas para la población y el tejido social iraní.



