Salud Laboral en México
La fatiga laboral se ha intensificado en México, impactando desproporcionadamente a los jóvenes. Los centennials, también conocidos como Generación Z, experimentan niveles alarmantes de estrés y saturación en el trabajo, superando significativamente a las generaciones anteriores.
Un reciente reporte de *El Economista* revela que el 53% de los centennials mexicanos, con edades entre 18 y 28 años, admiten sufrir fatiga laboral. Esta cifra casi duplica la reportada por la Generación X, evidenciando una creciente problemática entre los trabajadores más jóvenes. Además, el 29% de los centennials manifiesta sentirse saturado, contrastando con el 18% de los empleados de mayor edad, lo que indica una clara disparidad en la experiencia laboral según la generación.
Más allá del cansancio, el estudio *Global Workforce Hopes and Fears Survey* de PwC, arroja luz sobre las emociones negativas que afloran en el entorno laboral de los centennials. Son 2.2 veces más propensos a experimentar enojo y hasta tres veces más a sentir aburrimiento en comparación con la Generación X. Si bien la mayoría de los trabajadores, independientemente de su edad, expresan satisfacción e inspiración, los jóvenes reportan agotamiento frecuente y una menor tolerancia a ambientes laborales rígidos o carentes de empatía. Expertos señalan que esta brecha emocional exige la implementación urgente de programas integrales de bienestar, revisiones exhaustivas de las cargas de trabajo y esquemas de movilidad interna que prevengan el estancamiento temprano del talento joven.
Este fenómeno no se limita a México. El informe *Estado del lugar de trabajo global* de Gallup, indica que en Latinoamérica, la ira y el estrés diario aumentan a medida que disminuye la edad del trabajador. Esta tendencia subraya una menor disposición de los empleados más jóvenes a normalizar ambientes laborales tóxicos, así como una mayor conciencia sobre su salud mental. En consonancia con esto, Adecco destaca que los centennials priorizan el equilibrio emocional y la calidad de vida por encima de otros aspectos laborales, marcando un cambio significativo en las expectativas y valores de la fuerza laboral emergente.



