Crisis en la República Islámica
La tensión escala en Irán. A pesar del bloqueo de internet por tercer día consecutivo, las protestas nocturnas sacuden las principales ciudades, desafiando la creciente represión del gobierno y la retórica oficial que califica a los manifestantes como 'agentes terroristas'.
Olas de protestas nocturnas han surgido en diversas ciudades de Irán, desafiando las medidas gubernamentales que buscan sofocar la disidencia. El gobierno iraní, en un intento por controlar la información y desarticular la organización de los manifestantes, ha mantenido el servicio de Internet interrumpido por tercer día consecutivo, limitando severamente la comunicación y el acceso a la información.
La respuesta del gobierno se ha endurecido notablemente. Las autoridades han elevado el tono acusando a algunos manifestantes de ser "agentes terroristas" al servicio de potencias extranjeras como Israel y Estados Unidos. Esta retórica, que busca deslegitimar el movimiento, coincide con un aumento en la represión policial y el uso de la fuerza para dispersar las manifestaciones.
Estas protestas representan el mayor desafío al régimen en los últimos tres años y colocan a la República Islámica en una situación delicada, quizás la más vulnerable desde su instauración en 1979. La persistencia de las movilizaciones, a pesar de la represión y el bloqueo informativo, evidencia un profundo descontento social y una creciente presión sobre las autoridades para abordar las causas subyacentes del malestar.



