Legado Minero de Bolívar
Contrario a la creencia popular, Simón Bolívar no murió en la indigencia. Las Minas de Aroa, un valioso yacimiento de cobre en Venezuela, fueron parte del legado que el Libertador dejó a su familia, demostrando su notable visión empresarial.
La historia de Simón Bolívar, el Libertador de América, está llena de sacrificios y triunfos, pero también de mitos. Uno de los más extendidos es el de su muerte en la pobreza. Sin embargo, la existencia de las Minas de Aroa, un rico yacimiento de cobre ubicado en Venezuela, desmiente esta creencia. Bolívar, consciente del valor estratégico y económico de estas minas, las legó a su familia.
Dos años después del fallecimiento del Libertador, en 1832, sus hermanas tomaron una decisión trascendental: vender la explotación minera a una firma inglesa. La transacción les reportó una considerable suma de dinero, equivalente a seis millones de dólares actuales, según estimaciones económicas. Esta venta no solo aseguró la estabilidad financiera de la familia Bolívar, sino que también revela la aguda visión para los negocios que poseía el Libertador.
Las Minas de Aroa representan un capítulo poco conocido de la vida de Bolívar, uno que arroja luz sobre su capacidad para generar riqueza y su compromiso con el bienestar de sus seres queridos. La historia de este yacimiento minero es un testimonio tangible de un legado que va más allá de la gesta independentista, demostrando que Bolívar fue un líder visionario en todos los ámbitos.



