Crisis en Irán
La brutal represión del gobierno iraní contra las protestas ha escalado a un nuevo nivel de violencia. Amnistía Internacional denuncia que armamento militar, previamente utilizado solo en las zonas kurdas del noroeste, ahora se está empleando en Teherán y otras regiones centrales del país.
La crisis en Irán se agudiza con la intensificación de la represión gubernamental contra las manifestaciones que sacuden al país. Amnistía Internacional ha revelado que el régimen iraní está expandiendo el uso de armamento militar, incluyendo ametralladoras automáticas y semiautomáticas, para sofocar las protestas, una táctica que anteriormente se limitaba a las remotas regiones kurdas del noroeste.
Esta escalada en el uso de la fuerza ha generado profunda preocupación entre la minoría kurda de Irán, quienes temen que esta práctica presagie una intensificación de la violencia en sus propias comunidades. Durante años, las zonas kurdas han sido escenario de tensiones y protestas, enfrentando una fuerte presencia militar y restricciones a sus derechos. La utilización de armamento militar en otras partes del país sugiere un endurecimiento general de la postura del gobierno frente a la disidencia.
La denuncia de Amnistía Internacional subraya la gravedad de la situación y la urgente necesidad de atención internacional. El uso indiscriminado de armamento militar contra manifestantes plantea serias interrogantes sobre el respeto a los derechos humanos en Irán y las posibles consecuencias para la estabilidad regional. La comunidad internacional debe condenar enérgicamente esta escalada de violencia y exigir al gobierno iraní que respete el derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica.



