Escándalo Real en Reino Unido
La sombra de Jeffrey Epstein se alarga sobre el Palacio de Buckingham. Nuevos documentos judiciales presionan al expríncipe Andrew a testificar en Estados Unidos, mientras la policía británica enfrenta crecientes llamados a reabrir la investigación en su contra.
La controversia en torno al expríncipe Andrew, duque de York, se intensifica tras la divulgación de nuevos archivos judiciales que lo vinculan estrechamente con el fallecido pedófilo Jeffrey Epstein. Estos documentos, incluyendo fotografías y correos electrónicos, contradicen declaraciones previas del hermano menor del rey Carlos III sobre la naturaleza y la frecuencia de su relación con Epstein.
La presión sobre Andrew proviene tanto de figuras políticas, como Keir Starmer, líder del Partido Laborista, quien exige su comparecencia en Estados Unidos, como de nuevas acusaciones. Una segunda mujer extranjera ha testificado que Epstein la envió a encontrarse con Andrew en 2010, cuando ella tenía 20 años, en Royal Lodge, residencia oficial de la corona británica. Esta declaración se suma a la ya existente demanda civil presentada por Virginia Giuffre, quien acusó a Andrew de agresión sexual cuando era menor de edad, caso que fue resuelto extrajudicialmente.
Las recientes revelaciones han reavivado la indignación pública y han intensificado las demandas para que la Policía de Londres inicie una investigación formal sobre el papel de Andrew en la red de tráfico sexual liderada por Epstein. La monarquía británica se enfrenta a una nueva crisis de imagen, mientras que el expríncipe Andrew permanece en el centro de la tormenta.



