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En 1925 la procrastinación y distracción ya eran un problema y alguien encontró la mejor solución de todas: un casco de aislamiento

En 1925, un inventor propuso un casco de aislamiento para combatir la falta de concentración, un problema persistente a lo largo de la historia.

Por Notichairo21 de enero de 2026
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En 1925 la procrastinación y distracción ya eran un problema y alguien encontró la mejor solución de todas: un casco de aislamiento

El 'Isolator', un casco creado en 1925 para aislar al usuario de estímulos externos.

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Tecnología retro contra la procrastinación

Mucho antes de las distracciones digitales, la procrastinación ya era un desafío. Hugo Gernsback, pionero de la ciencia ficción, ideó 'The Isolator', un casco para aislar al usuario de todo estímulo externo y aumentar la productividad.

Hugo Gernsback, reconocido como uno de los padres de la ciencia ficción y fundador de los premios literarios que llevan su nombre, no solo imaginó futuros distópicos, sino que también buscó soluciones prácticas a problemas cotidianos. En 1925, presentó 'The Isolator', un invento radical diseñado para combatir la distracción y mejorar la concentración en el trabajo. La invención, publicada en la revista Science and Invention, refleja una preocupación temprana por la productividad, mucho antes de la era de los smartphones y las redes sociales.



'The Isolator' se asemejaba a una escafandra de buzo, construida con materiales como madera, corcho y fieltro, incorporando pequeñas ventanas de vidrio para permitir una visión limitada. Su función principal era bloquear el ruido y restringir la visión periférica, creando un entorno sensorial controlado. Gernsback incluso trabajó en un sistema para regular la respiración dentro del casco. La idea era simple: al eliminar las distracciones externas, el usuario podría enfocarse únicamente en la tarea en cuestión.



Si bien el invento de Gernsback puede parecer extravagante desde la perspectiva actual, pone de manifiesto la persistencia del problema de la distracción a lo largo del tiempo. 'The Isolator', aunque nunca se comercializó masivamente, se convirtió en un símbolo de la búsqueda constante de herramientas y métodos para optimizar la productividad y la concentración, un desafío que sigue siendo relevante en el siglo XXI.





Fuente: Xataka México

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