Política Migratoria y Tensión Racial
En un intento por contener la creciente indignación tras la muerte de Alex Jeffrey Pretti, abatido por agentes de la Patrulla Fronteriza en Mineápolis, el presidente Donald Trump ha reaccionado con medidas que buscan aliviar la tensión en Minesota. La intervención del mandatario se produce en un contexto de alta sensibilidad respecto a la política migratoria y la actuación de las fuerzas federales.
A raíz del trágico suceso ocurrido hace dos días, cuando Alex Jeffrey Pretti fue asesinado a tiros por elementos de la Patrulla Fronteriza en Mineápolis, Minesota, la administración Trump se ha visto presionada a tomar medidas correctivas. El presidente destituyó al jefe de la agencia en la zona, Greg Bovino, y anunció el despliegue de Tom Homan, designado como “zar fronterizo”, para mediar entre las autoridades federales y las de nivel local y estatal.
En un giro inesperado, Trump modificó su retórica hostil hacia el gobernador demócrata de Minesota, Tim Walz. El mandatario aseguró haber mantenido una conversación telefónica “muy buena” con Walz y declaró que ambos están “en la misma sintonía”. Este cambio de tono sugiere un intento de acercamiento y colaboración en medio de la crisis desatada por la muerte de Pretti.
Además, el presidente Trump insinuó la posibilidad de una desescalada en las operaciones de control migratorio que su administración había intensificado en Minesota. Esta declaración, aunque cautelosa, podría interpretarse como una señal de que la Casa Blanca busca calmar los ánimos y evitar una mayor confrontación en la entidad del Medio Oeste, donde la muerte de Pretti ha provocado protestas y exigencias de rendición de cuentas.



