Política Energética Europea
En un movimiento trascendental, la Unión Europea ha dado un paso firme hacia la independencia energética. El Consejo de la UE aprobó la prohibición de la importación de gas natural licuado (GNL) y gas por gasoducto procedente de Rusia, marcando un punto de inflexión en la geopolítica energética del continente.
El pasado lunes, el Consejo de la Unión Europea (UE) formalizó su estrategia para reducir drásticamente su dependencia del gas ruso. La medida, que prohíbe la compra de gas natural licuado (GNL) ruso a partir de enero de 2027 y el gas transportado por gasoducto desde el otoño del mismo año, representa un cambio significativo en la política energética europea.
Según Michael Damianos, ministro de Energía, Comercio e Industria de Chipre y actual presidente del Consejo, esta decisión fortalecerá el mercado energético de la UE, haciéndolo más resiliente y diversificado. Damianos enfatizó que la prohibición permitirá a la Unión Europea desligarse de una dependencia considerada perjudicial del gas ruso, avanzando hacia una unión energética autónoma en un espíritu de solidaridad y cooperación.
Si bien la medida ha sido recibida con optimismo por algunos sectores, su impacto real en la economía europea y en el mercado energético mundial aún está por verse. Los críticos advierten sobre posibles aumentos en los precios de la energía y la necesidad de encontrar fuentes alternativas confiables para garantizar el suministro energético a los países miembros de la UE.



