Geopolítica en Europa
Un nuevo panorama estratégico emerge en las relaciones transatlánticas. La Estrategia de Defensa Nacional del Pentágono para 2026 prioriza la defensa de Estados Unidos y la contención de China, dejando a Europa con la tarea de liderar la respuesta ante amenazas consideradas menos críticas para Washington, pero cruciales para el continente.
La Estrategia de Defensa Nacional para 2026, publicada el viernes por el Pentágono, ha desatado una ola de análisis y preocupación en Europa. El documento establece como prioridades la salvaguarda del territorio estadounidense y la disuasión de China, relegando a un segundo plano la contención de Rusia, catalogada como una amenaza "persistente pero manejable". La nueva estrategia enfatiza que las alianzas y los socios europeos deberán asumir un papel más activo frente a las amenazas que les afectan directamente, recibiendo apoyo estadounidense, aunque este será "más limitado".
Esta reorientación estratégica se interpreta en Europa como una posible retirada de Estados Unidos del compromiso de contención frente a Rusia, una postura que ha sido fundamental en la seguridad del continente durante décadas. La implicación de que Europa deba liderar con mayor autonomía la respuesta a la amenaza rusa genera debate sobre la capacidad y la disposición de los países europeos para asumir tal responsabilidad. La pregunta clave ahora es cómo se reconfigurará la arquitectura de seguridad europea ante este cambio en las prioridades estadounidenses.
Las reacciones en Europa son variadas, desde la cautela y la búsqueda de aclaraciones hasta la preocupación por las posibles consecuencias de una menor implicación estadounidense. Se espera que este cambio estratégico impulse un mayor debate interno en la Unión Europea sobre la necesidad de fortalecer su autonomía estratégica y capacidades de defensa, así como sobre la futura relación con la OTAN y Estados Unidos.



