Tensión bilateral en la mira
La relación entre Ecuador y Colombia se tensa tras la advertencia del presidente Daniel Noboa de imponer un arancel del 30% a las importaciones colombianas. Esta medida, condicionada a la cooperación en la lucha contra el narcotráfico, ha sido recibida con rechazo por el gobierno colombiano, que cuestiona la dependencia energética ecuatoriana.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, escaló la presión sobre Colombia al anunciar la posible imposición de un arancel del 30% a todos los productos importados desde el país vecino. La justificación de Noboa se centra en la presunta falta de medidas efectivas por parte de Colombia para prevenir el cultivo, procesamiento y envío de cocaína, así como para fortalecer la seguridad en la frontera compartida. La amenaza arancelaria, con fecha de inicio prevista para el 1 de febrero, ha generado preocupación en sectores económicos de ambos países.
En respuesta al anuncio de Noboa, el gobierno colombiano emitió un comunicado oficial en el que rechazó categóricamente la medida. El gobierno de Bogotá argumenta que Colombia ha mantenido una política de cooperación constante en la lucha contra el narcotráfico y que la imposición de un arancel unilateral sería perjudicial para el comercio bilateral. Además, funcionarios colombianos han aprovechado la oportunidad para resaltar la dependencia de Ecuador en materia energética, especialmente en el suministro de electricidad, como un punto vulnerable en la posición negociadora ecuatoriana.
La amenaza arancelaria de Ecuador y la respuesta de Colombia evidencian una creciente tensión en la relación bilateral. Analistas políticos señalan que esta situación podría afectar la cooperación en otras áreas de interés mutuo, como la seguridad fronteriza y la lucha contra el crimen organizado. Se espera que en los próximos días se intensifiquen los contactos diplomáticos entre ambos países para buscar una solución que evite la implementación del arancel y preserve la estabilidad en la región.



