Frontera en alerta
La inesperada clausura del aeropuerto de El Paso, Texas, durante diez días ha desatado una ola de especulaciones. El gobierno estadounidense ha confirmado que la medida se debió a la presencia de drones presuntamente operados por cárteles mexicanos.
El pasado 11 de febrero, la Administración Federal de Aviación (FAA) sorprendió al revertir el cierre del aeropuerto de El Paso, Texas, una medida que había impuesto repentinamente alegando "razones especiales de seguridad". La reapertura, tan súbita como el cierre, generó interrogantes sobre los motivos reales detrás de la clausura. Recientemente, el secretario de Transporte de Estados Unidos reveló que el avistamiento de drones, presuntamente vinculados a cárteles mexicanos, "invadiendo" el espacio aéreo alrededor del aeropuerto de El Paso, fue el factor determinante para la drástica decisión.
Esta revelación ha encendido las alarmas sobre la creciente sofisticación y audacia de los grupos del crimen organizado en la frontera entre México y Estados Unidos. La utilización de drones por parte de los cárteles plantea serias preocupaciones en materia de seguridad aérea y nacional. Las autoridades estadounidenses no han proporcionado detalles específicos sobre el tipo de drones avistados ni la naturaleza de sus actividades, lo que ha alimentado la especulación sobre si se utilizaban para vigilancia, transporte de mercancías ilícitas o incluso como posible amenaza directa.
El incidente en El Paso subraya la necesidad de fortalecer la cooperación bilateral entre México y Estados Unidos para combatir el crimen organizado y garantizar la seguridad en la región fronteriza. Se espera que las autoridades de ambos países intensifiquen el intercambio de información y la coordinación de estrategias para hacer frente a esta nueva amenaza representada por el uso de drones por parte de los cárteles.



