Refinería Olmeca bajo la lupa
La refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, enfrenta crecientes críticas por el impacto de un mechero en la salud y el bienestar de comunidades vecinas. Residentes y escuelas denuncian afectaciones constantes, generando un conflicto que exige respuestas urgentes y transparentes.
La operación de la refinería Olmeca, también conocida como Dos Bocas, ha escalado a un nuevo nivel de controversia, con denuncias provenientes de comunidades aledañas sobre los efectos adversos de un mechero. Un reciente reportaje expone la situación en Paraíso, Tabasco, donde la presencia continua de un mechero cercano a planteles educativos ha provocado quejas recurrentes de humo, olores, ruidos y malestares entre estudiantes y docentes.
Familias y personal escolar han manifestado su preocupación, atribuyendo problemas respiratorios, dolores de cabeza y otros síntomas a la exposición a las emisiones del mechero. Exigen soluciones concretas y, ante la falta de respuestas contundentes, la tensión entre la comunidad y el gobierno local ha aumentado. La situación pone en el centro del debate la legitimidad social del proyecto energético, que depende tanto de su viabilidad técnica como de su impacto en el entorno.
Este incidente presiona a Pemex y a las autoridades a comunicar con claridad el funcionamiento del mechero, los parámetros que se están midiendo y el plan de mitigación. La sensibilidad del tema se agudiza al considerar que Dos Bocas fue concebida como un símbolo de “soberanía energética”, lo que convierte cualquier evidencia de costos sociales, reales o percibidos, en un asunto de alta prioridad. La transparencia y la rendición de cuentas se vuelven cruciales para abordar las preocupaciones de la comunidad y garantizar la viabilidad a largo plazo del proyecto.



