Crisis Energética en Cuba
Cuba se enfrenta a una profunda crisis energética que ha obligado al gobierno a tomar medidas extraordinarias. Entre ellas, destaca la adopción de una semana laboral de cuatro días en el sector estatal y severas restricciones en la venta de combustible, buscando paliar los efectos de la escasez.
El gobierno cubano anunció el viernes un conjunto de medidas de emergencia diseñadas para mitigar el impacto de la creciente crisis energética que azota al país. La decisión más destacada es la implementación de una semana laboral reducida, de cuatro días, para los empleados de las empresas estatales. Esta medida, según las autoridades, busca reducir el consumo de energía y combustible en el sector público, uno de los pilares de la economía cubana.
Adicionalmente, se han impuesto restricciones significativas en la venta de combustible a particulares y empresas. Estas limitaciones tienen como objetivo priorizar el suministro a sectores considerados esenciales, como la salud, la alimentación y el transporte público. El gobierno ha justificado estas acciones como una respuesta necesaria a la persistente escasez de combustible, exacerbada, según la administración, por la presión económica ejercida por Estados Unidos.
La situación energética en Cuba se ha deteriorado en los últimos meses, afectando la vida cotidiana de los ciudadanos y la operatividad de las empresas. Las autoridades han instado a la población a adoptar medidas de ahorro energético y a ser conscientes del impacto de la crisis. Se espera que estas medidas de emergencia ayuden a estabilizar la situación, aunque no se descartan ajustes adicionales en el futuro si la crisis persiste.



