Aviación Global
Boeing reportó ganancias en el último trimestre del año, impulsadas por la venta de su división Jeppesen. Sin embargo, las pérdidas en sus principales unidades y los cargos adicionales generan incertidumbre sobre la recuperación completa del gigante aeronáutico.
Boeing Co. anunció el martes un retorno a la rentabilidad en el cuarto trimestre de 2023, superando las expectativas gracias a la venta de Jeppesen, su proveedor de servicios de aviación digital, por 10,600 millones de dólares. Este movimiento estratégico compensó las pérdidas operativas en las divisiones de aviones comerciales y defensa, espacio y seguridad. La empresa también destacó el incremento en la producción de sus modelos 737 MAX y 787, así como un flujo de caja libre positivo, factores clave observados de cerca por los inversionistas.
A pesar de estos avances, las divisiones de aviones comerciales y defensa registraron pérdidas significativas, ascendiendo a 632 millones y 507 millones de dólares respectivamente. Además, Boeing asumió un cargo de 565 millones de dólares en su programa de cisterna de reabastecimiento aéreo KC-46, debido a los crecientes costos de soporte de producción y cadena de suministro. La producción del 737 MAX alcanzó las 42 unidades mensuales al cierre del año y se planea un aumento a 47 unidades este año. La producción del 787 se encuentra en proceso de aumentar a ocho unidades mensuales, con el objetivo de alcanzar las 10 unidades al mes.
En términos financieros, Boeing reportó un beneficio neto de 8,220 millones de dólares, o 10.23 dólares por acción, en el trimestre finalizado en diciembre, en comparación con una pérdida de 3,860 millones de dólares, o 5.46 dólares por acción, del año anterior. Ajustando por la venta de Jeppesen, la ganancia trimestral fue de 32 centavos por acción, superando las expectativas de una pérdida de 39 centavos. La situación financiera de Boeing sigue siendo compleja, con desafíos persistentes en sus unidades principales y costos adicionales inesperados. El desempeño futuro dependerá de la capacidad de la empresa para mantener el ritmo de producción y controlar los costos en un entorno económico global incierto.



