Energía | Almacenamiento en Baterías
El almacenamiento en baterías (BESS) emerge como una herramienta crucial para la supervivencia operativa en la industria mexicana, impulsado por cambios regulatorios y la creciente demanda energética. La convergencia de reglas claras, saturación de la red y altos costos por picos de demanda han detonado un nuevo nicho de negocio.
La implementación de sistemas de almacenamiento en baterías (BESS, por sus siglas en inglés) ha dejado de ser una mera opción para convertirse en una necesidad operativa en el sector industrial mexicano. Este cambio se sustenta en tres pilares fundamentales: la maduración tecnológica, un marco regulatorio favorable y, sobre todo, incentivos económicos tangibles.
Desde marzo de 2025, con la publicación de las Disposiciones Administrativas de Carácter General (DACGs), se estableció un marco regulatorio para la integración del almacenamiento al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), equiparando el almacenamiento a la generación en ciertos esquemas y definiendo los requisitos para la inyección a la red. En octubre del mismo año, la Comisión Nacional de Energía (CNE) emitió DACGs específicas sobre permisos de generación y almacenamiento, reforzando la certidumbre jurídica para el desarrollo de proyectos.
Esta certidumbre regulatoria coincide con un crecimiento industrial acelerado que supera la capacidad de expansión de la red eléctrica. Se estima que hay más de 100 parques industriales en construcción, generando una presión considerable sobre la infraestructura existente. Esto ha derivado en problemas de gestión de demanda y altos costos por picos de consumo, lo que impulsa la adopción de soluciones BESS para el "peak shaving", es decir, la reducción de picos de demanda para evitar sobrepasar la capacidad contratada y, consecuentemente, las altas facturas. El negocio se centra en la consultoría, ingeniería e instalación de baterías de ion-litio, ofreciendo un mercado cautivo a empresas especializadas.



