Alianzas Estratégicas en Medio Oriente
En un contexto geopolítico complejo, Moscú reafirma su apoyo al régimen de Bashar al-Assad. La reunión entre los mandatarios sirio y ruso, la segunda en cuatro meses, subraya la importancia estratégica de Siria para Rusia y su deseo de mantener su presencia militar en la región.
El miércoles 28 de enero, el presidente ruso, Vladímir Putin, recibió en Moscú a su homólogo sirio, Ahmed al-Sharaa, para sostener conversaciones centradas en la cooperación bilateral y la situación en Siria. Según informó Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, el encuentro incluyó un almuerzo de trabajo seguido de una "conversación separada" entre los líderes. La reunión pone de manifiesto la estrecha relación entre Moscú y Damasco, donde Rusia es un aliado clave del presidente Bashar al-Assad.
Uno de los principales intereses de Rusia en Siria es la preservación de sus bases militares, las cuales representan un punto estratégico fundamental para la influencia rusa en la región del Mediterráneo Oriental. La presencia militar rusa en Siria le permite proyectar poder en la zona y garantizar sus intereses geopolíticos. La reunión entre Putin y al-Sharaa se interpreta como un esfuerzo por consolidar la posición rusa en Siria y asegurar la continuidad de la cooperación militar entre ambos países.
Esta es la segunda ocasión en que los mandatarios se reúnen en un lapso de cuatro meses, lo que sugiere una intensificación del diálogo político entre Rusia y Siria. El contenido específico de la "conversación separada" no fue revelado, pero se presume que abordó temas sensibles relacionados con la seguridad y la estabilidad en Siria, así como el futuro de la presencia militar rusa en el país.



